La calidad no es sólo correr controles
El control de calidad incluye todo lo que puede afectar el resultado: identificación del paciente, preparación, toma de muestra, transporte, procesamiento, calibración, reactivos, revisión, autorización y entrega. Medir únicamente el desempeño analítico deja fuera una parte importante del riesgo.
Fase preanalítica
Registre rechazos de muestra, hemólisis, lipemia, muestras insuficientes, errores de identificación, tiempos de transporte y solicitudes incompletas. Estos eventos suelen producir retrabajo y retrasos. Un LIS puede ayudar a estandarizar motivos, registrar incidencias y generar estadísticas.
Fase analítica
Controle materiales, calibraciones, lotes, mantenimiento, desempeño interno y resultados de evaluación externa. Defina qué ocurre cuando un control está fuera de criterio: detener liberación, investigar causa, documentar acción y verificar corrección.
Fase postanalítica
Mida tiempos de autorización, resultados corregidos, reimpresiones, llamadas críticas, entregas demoradas y discrepancias. El objetivo no es acumular registros sino identificar tendencias.
Indicadores accionables
Un indicador debe tener responsable, fuente, periodicidad, meta y acción definida. Ejemplos: porcentaje de muestras rechazadas, tiempo promedio de respuesta, porcentaje de resultados corregidos, incidencias por área y cumplimiento de mantenimiento.
Cómo digitalizarlo
Centralice registros en bitácoras, catálogos e indicadores. Evite hojas aisladas sin control de versión. Con una plataforma como InterLAB, los datos operativos pueden servir para alimentar tableros y apoyar revisiones periódicas.
El contenido antiguo se conserva como referencia documental. Consulte siempre versiones vigentes de normas, estándares y documentos regulatorios.
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